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Dua Lipa y The Weekend predicen el futuro musical de la nueva década

Cada vez son más los artistas que apuestan por los sonidos ochenteros para sus nuevos trabajos

Nos aburrimos pronto. Cuanto más nerviosa es una época más se aceleran los cambios y nosotros somos tan impacientes que hasta hemos cambiado el modo de consumir lo que escuchamos. Es un hecho que la generación de jóvenes actual consume casi por encima de sus posibilidades.

Es una lucha constante entre la estabilidad y la novedad

Esto nos causa ansiedad. Anhelamos el futuro sin disfrutar del presente y no le estamos poniendo solución, sino que cada vez fomentamos más ese acelerón. El cambio de las tendencias subraya la ausencia de motivación. Vamos buscando lo que no tenemos para cambiar lo que ya aborrecemos de tanto escuchar.

En esas estamos. Es contradictorio pero aunque estemos corriendo todo el rato, la estética actual la está definiendo un recuerdo por el pasado, en concreto, por las últimas tres décadas que ni siquiera muchos vivimos. Parece que el cambio de milenio se ha quedado un poco atascado y volvemos a los sonidos que triunfaron cuando Alaska y los Pegamoides cantaban eso de “Muevo la pierna, muevo el pie. Muevo la tibia y el peroné”.

Sus looks y maquillajes imposibles con sombras de ojos de colorines que llegaban casi hasta la sien, han vuelto reinventadas en el brilli brilli de la serie Euphoria o en el maillot de Dua Lipa en su nueva era. Es precisamente ella, la diva de la generación Z, la que está abriendo la veda a los sonidos que triunfaron en otra época y que Daft PunkJustin TImberlake o Bruno Mars investigaron también hace unos años.

A finales de los 70 se popularizó ese synth pop que ahora ha vuelto en forma de algo mucho más edulcorado y mezclado con los sonidos mainstream del momento

En la segunda mitad del siglo XX los sintetizadores fueron los protagonistas de las pistas de baile y empezaron a armar los éxitos. A finales de los 70 se popularizó ese synth pop que ahora ha vuelto en forma de algo mucho más edulcorado y mezclado con los sonidos mainstream del momento. No hay un género en concreto, sino que parece que todo empieza a fluir. No podemos meter en una caja lo que aún no conocemos y quizá ya nunca sepamos establecer líneas entre los sonidos.

Así, con dudas sobre lo que pueda ocurrir en este fluir de sonidos y géneros sin fronteras, The Weeknd también es otro de los artistas que estas últimas semanas de 2019 pueden augurar el futuro de la música que viene en el cambio de década.

El canadiense ha presentado un pack de dos canciones: Heartless y Blinding Lights. Ambas con una nueva estética y unos sonidos que recuerdan mucho al techno pop de los 80 que trabajaron grupos como Depeche ModeNew Order o a-Ha en la mítica Take On Me.

La misma Alicia Keys ha presentado este 2019 un tema llamado Time Machine en el que la máquina del tiempo de los sonidos se pone en marcha y ha creado una ensalada de géneros en un solo single. Fusiona R&B y el funk de los 80 con la estética de la época. Si la moda es lo que pasa de moda, como decía Coco Chanel, esta es la clara prueba de ello.

La nueva ola del reggaetón

Aunque los sonidos latinos estén en su época dorada, hay un dominicano que está triunfando con su apuesta por la música new wave fusionándola con estilos más cercanos al folclore caribeño como la bachata. Es Twin Shadow, un artista que ya casi es digno de culto solo con escuchar su álbum 'Eclipse'.

Pero no es el único latino que ha probado con los sonidos ochenteros. Una de las promesas del R&B internacional, Kali Uchis, también ha coqueteado con el sintetizador y las mezclas en su nuevo tema llamado Solita. Una canción producida por Tainy, el inseparable productor de J Balvin sin olvidar el beat de dembow.

El nombre de artistas que van trabajando estos sonidos puede crear una lista bastante larga en la que estarían también Sky FerreiraBlood Orange o Metronomy. Y ya no solo en la música, la estética de los artistas, las nuevas series que triunfan entre los jóvenes y la manera en la que retocamos nuestras fotos también parece que hemos vuelto a los 80.

Todo pasa y todo vuelve, veremos si el espíritu de las últimas décadas del siglo XX sigue teniendo ganas de bailar o solo está haciendo un amago.